Nuevos paradigmas en el biotipo Destacado

Este es otro artículo interesante con una visión esclarecedora de la tarea de cabañeros y de criadores. Lo compartimos tanto para los productores como para los amigos criadores y cabañeros.

(Autor: Gustavo Witt. 2007 ) Todos nos sentimos más cómodos cuando nos especifican el significado de las cosas. Será por eso que las asociaciones de criadores tienden a definir las razas en un biotipo único y acabado, en el marco de una tendencia a nivel mundial que estipula lo que las razas deberían o no ser. Sin embargo, al ser la consecuencia final de la interacción del genoma con el medio ambiente y su nutrición, el biotipo no se define.

Argentina es un país sumamente extenso, con diferentes tipos de ambientes para la producción ganadera, lo que complica aún más la definición de un sólo biotipo. Un ejemplo de esto es el norte del país. Toda la región está bajo condiciones climáticas de tipo subtropical, pero con grandes diferencias en sus regímenes de agua, de 400 milímetros en el este de Salta a 2.000 milímetros en la provincia de Misiones. Sus diferentes calidades de campo, desde agrícolas hasta bajos inundados y esteros, de campos de monte alto -cuando calidad de tierra y humedad se combinan- a campos de monte bajo -cuando se reduce el agua y la calidad de tierra- o campos desmontados con pasturas; reafirman que lo que resulta más apropiado para un tipo de campo y sistema de producción, no lo es para otro. A cada ambiente se adaptan diferentes genotipos.

ADAPTACIÓN, RENTABILIDAD Y ALTERNATIVAS

La más alta rentabilidad en un sistema de producción se genera cuando están balanceados los aspectos adaptativos con los productivos. Reproducción y producción es un fino equilibrio que se debe cuidar, ya que cualquier maniobra o acción que se genere en pro de una de estas variables sin contemplar la otra, perjudicarán la renta global de todo el sistema.

Uno de los dilemas que se presenta hoy en día es acerca del biotipo debe tener esta raza. La respuesta es sencilla. Hay lugar para todos los biotipos (1/4 - 3/8 - 1/2 - 3/4), ya que la multiplicidad ambiental y la variabilidad de programas de cría aplicables a cada empresa permiten la aplicación de un genotipo diferente o la combinación de ellos. De esta manera, un cabañero debe ser un criador de elite que genera productos racialmente definidos, con información objetiva sobre parámetros productivos y de filiación. Las elecciones son múltiples: ¿Aditividad o híbridos? ¿Debemos como productores pagar por híbridos o por reproductores absorbidos por generaciones y/o líneas sanguíneas emparentadas? Mucho se habla de heterosis por su mayor adaptación y niveles de producción. Entonces, la pregunta es si debemos comprar híbridos o es preferible diseñar programas de hibridación propios. Una cuestión clave y sencilla de entender es que no hay porqué pagar por algo que no vamos a recibir. La hibrides no se hereda, se genera por cruzamientos. La falta de soporte técnico despojado de intereses económicos es terreno fértil para vender cualquier toro sólo por su aspecto fenotípico, con poca genética aditiva, (que es la única que se hereda), y sin tener que dar grandes explicaciones. Se aprovecha el desconocimiento general para simplificar la producción y venta de reproductores. En consecuencia, hay muy pocas cabañas que hacen bien las cosas, que significa trabajar sobre líneas definidas para cada biotipo; definidas no sólo racialmente, sino con la mayor carga aditiva, que es lo que sí se trasmite de generación en generación.

Por la única genética que un productor debe pagar es por aquella que va a recibir efectivamente, y esa es la genética que se encuentra en reproductores estables con la menor hibrides posible. Al sumar generaciones se parecerán más a una raza pura y las progenies serán más estables y uniformes. El perjuicio de las líneas cerradas y/o varias generaciones es que el aspecto fenotípico se deprime y pierden adaptación ambiental respecto a los híbridos. La ventaja es que siendo utilizadas en vacas comerciales abiertas producirán con menos segregación.

Hay que creer más en los pedigrees y aislarse un poco del aspecto fenotípico, ya que siempre nos van a gustar más las combinaciones más abiertas, que son más impactantes. No hay que olvidar que una cosa es lo que uno ve en el reproductor y otra es lo que ese mismo reproductor produce.  

DATOS OBJETIVOS Y SUS DESAFÍOS

Los cabañeros más viejos, al ir acumulando generaciones y estabilidad se enfrentan a un nuevo conflicto: las DEP's. Sus productos genéticamente son más aditivos, lo cual es más garantía en la herencia, pero cuando sus datos de producción se comparan con productos menos estables, vale decir más abiertos o más híbridos, quedan perjudicados en el valor. Los toros más estables, aunque sus datos sean menores, agregan a la progenie mejores resultados porque los compensan por mayor herencia aditiva. 

A estos desafíos que se les presentan a las cabañas, se les suma que deben hacerlo con todos los biotipos necesarios para todas las diferentes situaciones ambientales. Es por ello que, de manera consciente o inconsciente, se trata de simplificar la selección definiendo un sólo biotipo como verdad para la raza. Esta simplificación no sólo va en contra de la raza, también va en contra de los propios cabañeros ya que limitan el uso de la misma en grandes dimensiones.

Los productores deben demandar animales racialmente definidos, de alta adaptación y que expresen fertilidad, altas ganancias y buenos rasgos carniceros. En la medida que se selecciona una raza pura por rasgos productivos, mayor será la presión negativa en rasgos adaptativos. Esto es inevitable y hay que saberlo, para que al tomar la decisión de aumentar la producción se contemple tanto el aspecto genético como el ambiental, en especial la nutrición.

Una forma de evitar depresiones adaptativas al trabajar en líneas cerradas, es manejarse con programas de hibridación controlada, realizados con toros definidos para poder generar un programa coherente. Los programas de hibridación son propios de cada criador y para ello necesitan abastecerse de genética sólida y confiable. 

PASOS A SEGUIR

Todo productor que quiera aumentar los resultados productivos tiene que tener en cuenta que, en primer lugar, debe definir su sistema de producción y nutrición. El toro y el programa de cría a desarrollar -en línea o en hibridación- serán una sinergia dentro sistema. El programa genético por si sólo no soluciona los problemas y posiblemente, en aquellos casos que no hagan los ajustes necesarios, la modificación genética será un perjuicio.

Los productores de carne deben tener todo el soporte técnico para decidir. Existen un sin número de posibilidades a la hora de definir su programa de cría. Variables como el tipo de campo, clima y temperatura, manejo, pasturas, cría, recría e invernada, nivel de marcación anual, etc., definirán las diferentes estrategias, a medida de cada uno de los productores.

La raza debe de tener -a través de sus cabañeros- todos los biotipos disponibles para cada sistema, con la genética más estable, predecible y objetivamente medida. De esta manera se les debería dejar a los productores de carne el manejo de los programas de absorción o de hibridación, de acuerdo a la definición de los tantos posibles sistemas de producción y programas de cría.

Todos nos debemos a la verdad para beneficiarnos en conjunto. Enfocar los esfuerzos a la extensión técnica y a la ayuda de los productores de carne para definir aquellos programas de cría que más renta generen en cada ambiente y sistema de producción debería ser la brújula del camino a seguir.

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